sábado 2 de enero de 2010

“Lapa, Yuca y Kachiri (7c+ / 7 largos / 300 metros)” una nueva línea en Akopan

Partimos de Caracas el día 29 de noviembre con la mirada fijada en el Akopan Tepui; el equipo estaba conformado por los Polacos Boryslaw Szybinski “Boro”, Maciej Dziedzic, Michal Szeliga “Flaco Miki’, Lukasz Pryk “Bufeto” y por mi persona, dicha unión entre Polonia y Venezuela se gesto gracias a Iván Calderón y a un contacto por internet.

Una vez que pisamos Yunek nuestro trabajo en campo comenzaba, primero trasladando todos nuestros equipos e insumos hasta el campamento base con la ayuda de los porteadores y de nuestro amigo Leonardo Criollo, los cuales son pobladores de la comunidad, para lo cual invertimos una dos jornadas la cual aprovechábamos para vistear paredes y definir la tapia donde íbamos a acometer nuestra vía nueva.

Nos llamo mucho la atención la pared donde se ubica la Cascada Akopan, la cual nos mostraba un acercamiento difícil e interesante. Con la ayuda de Leonardo pieza clave en nuestra expedición nos adentramos en la selva y llegamos al segundo escalón de la caída de la cascada el cual ya era conocido por Leonardo; de allí continuo nuestro acercamiento a punta de machete al escalón principal de tal exuberante belleza, avanzando por el lomo izquierdo de vegetación. Este avance fue verdaderamente espectacular ya que al llegar al final de la pendiente de vegetación y siguiendo una travesía a la derecha nuestros ojos fueron bendecidos por una imagen de gran belleza nueva para los ojos de un ser; este sitio es donde el agua que cae de la cascada después de volar por unos metros se encuentra con “Titipan Kupalli” (en lengua pemon) “El Pozo del Dálmata”, un sitio en el que sobran piedras grandes casi redondas de color rosado acompañadas de una muy singular de color blanco que tiene manchas iguales a cual dálmata redondo de piedra. De aquí ya considerábamos el avance un éxito, solo nos faltaba un tramo de vegetación el cual pudimos acceder subiendo por una chimenea a la derecha de dicho pozo.
Otro día amanecía y seguía nuestra labor para llegar hasta la pared donde comenzaría nuestra ruta. Fijamos cuerda en la chimenea, ascendimos otro poco por el bosque y Boro iniciaba la acometida con cuerda por una vegetación bastante mojada en una plataforma gigante vegetal muy inestable, faltando pocos metros para tocar pared, yo seguía el trabajo por la vegetación para así llegar a la tapia, fijar cuerdas y comenzar el arreo del equipo.

En “El Pozo del Dálmata” discutimos por donde comenzaría nuestra línea, dos nos inclinábamos por seguir una línea de diedros pequeños que seguían por un diedro gigante el cual llegaba mas o menos como a 60% de pared, otros dos se inclinaban por seguir una línea bastante directa por todo el medio de la pared siendo la opción posiblemente mas dura, con las opiniones a 50% se lo dejamos a la suerte en una moneda que volaba… y decidía por la Directísima.

El trabajo continuaba ahora más alto, todos los días caminaríamos desde el Campamento Base hasta la pared, trabajaríamos y retornaríamos. El trabajo en la pared lo definimos por pareja, un día trabajarían dos, el siguiente día estos descansarían mientras los otros dos trabajaban, así cambiándonos día por día para ir acometiendo la pared e ir fijando largos, ascendiendo en libre o en artificial e ir equipando los largos según fuera necesario con las reuniones respectivas.

La primera jornada en pared la lidero Boro, le toco los primeros 30 metros muy plaqueros, los cuales supero con mucho tranque, equipando y volando. La segunda jornada fue punteada por mi, termine en artificial el primer largo para así meterme en un espectacular diedro y así continuar también en artificial por una fisura de dedos bastante bonita, toda una bellesura. Continuaba el trabajo en otra jornada Boro y Miki; y Boro punteando equipaba el largo mas duro de la vía llegando a definir la reunión del segundo largo y logrando algunos metros mas del tercer largo. La próxima jornada la punteaba Maciej, asumiendo la terminación del tercer largo y estableciendo la tercera reunión y opinando que era un largo bastante bonito; así continuaba la escalada y aperturaba los primeros metros del cuarto largo. La siguiente jornada la titulaba Miki, y ya para este día se comenzaba a saborear las incomodidades en el trabajo por las brocas y por el acabado de la energía de las baterías para el taladro; los dos primeros anclajes de este largo se colocaron a punta de buril lo cual hacia un avance lento pero seguro.
Todos los días se caminaba hasta la pared, se jumareaba hasta el punto donde se quedo el día anterior, se seguía con el trabajo de escalada y luego se descendía hasta el campamento base, lo que hacia un trabajo bastante extenuante. La siguiente jornada fue llevada de mi mano, estaba en el cuarto largo a unos metros de superar una placa de fisuras horizontales, coloque un parabolts a punta de buril para así avanzar a una parte con algo de vegetación y muchos bloques de roca gigantes, una escalada fácil que terminaba con un largo de unos 52 metros. Fijamos reunión en este punto, lo cual nos colocaría por encima de la mitad de pared y según nuestros cálculos estábamos a unos tres o cuatro largos de la cumbre, pero con un problema a cuestas: ya no teníamos brocas para el taladro y la gasolina para la planta de Yunek aun no llegaba. Aun así el siguiente día salieron a la pared Boro y Miki con la fiel intención de buscar opciones para continuar la línea, pero, opciones habían solo que muy arriesgadas ya que se tendría que subir por partes de dificultosa protección y una caída podría terminar en el estrellado contra la repisa. Con el objetivo fijado en la línea y ante la necesidad de solventar estas situaciones hicimos contacto en días anteriores con Caracas y con Santa Elena, siendo el más esperanzador el de Santa Elena lo cual nos anunciaba que había brocas para nuestra maquina y que ya nos la habían enviado por avioneta a Wonken. Nos esperaba una eventual pausa en la escalada y una aventura a Wonken en busca de las brocas y gasolina; teníamos que agotar todas las opciones para continuar la línea.
Tomamos pie, Boro, nuestro amigo de la comunidad de Yunek Alberto y yo, para así pernotar en la comunidad y el día siguiente muy temprano movernos hacia Wonken. Un día espectacular amaneció y rápidamente junto a Julio caminamos hacia la comunidad de Yuneken, y así gozar de una tremenda suerte y conseguir los hermanos de Ricardo Criollo quienes nos llevarían hasta el puerto de Wonken por el río Karuay. Estábamos trajinando, pero la vista hacia el Macizo de Chimanta era tan enriquecedora de belleza que hacia olvidar cualquier tropiezo. Sumergidos en el tiempo cósmico de las Sabanas tepuyeras terminamos llegando cerca de las 8 de la noche a la Misión de Wonken a casa de Gloria Peña y de Ricardo Criollo los cuales nos recibieron como si fuéramos parte de su familia. Total, que las brocas que nos enviaron de Santa Elena no eran las correctas, pero las luces seguían encendidas para nosotros ya que de casualidad Ricardo poseía una broca que habían dejado otros escaladores que habían pasado por Yunek. El sol salio y dispusimos el retorno a Yunek; con gasolina, brocas y las baterías cargadas, sumando además otra broca que tenia Leonardo en Yunek que nos serviría también para el trabajo.

Dos noches fuera de nuestro campamento, harían que nos tocara un descanso mientras Miki y Maciej continuarían con el trabajo en la pared… cuando en el transcurso del día nos informan por radio: “que mierda, las brocas están echas polvo”. Aquí se marchaba la posibilidad de terminar la vía como se había planteado, más no la posibilidad de terminar en cumbre.
“Todo a sido mucho trabajo y aprendizaje”… y ahora el plan era seguir una línea de diedros y fisuras, para colocarnos a unos 2 largos de la cumbre con lo inesperado a cuestas.
Salimos a escalar muy temprano con la intención de descubrir toda la ruta hasta la cumbre; terminando la escalada del día a unos 50 metros de la cúspide. El próximo trabajo era probar los largos para el pegue del encadene y toque de cumbre.

Este día se probaron solo los primeros cuatro largos que era donde se concentraba la dificultad, terminando entrada la noche la jornada; un día que seguía con el trabajo de retirar todas las cuerdas fijas, para así madrugar y hacer el ataque a la cumbre con el encadenamiento de toda la vía.
A las 5:15 de la mañana ya estábamos en camino hacia la pared, Boro y Maciej lideraron todos los largos, uno punteaba y dos jumareaban rápidamente, un solo largo se resistió a la primera y bajándolo rápidamente a la reunión a la segunda salio el encadene; a las 6:00 de la tarde nos agarraba la noche en una repisa en el sexto largo y como pudimos nos acomodamos, y con los primeros rayos del sol acometimos el ultimo largo y celebramos sin agua y sin comida la cumbre.

“El tiempo de Dios es perfecto”; un verano de bendición para nuestros días en Akopan con una comunidad siempre dispuesta a colaborar.

La nueva línea en Akopan se llama “Lapa, Yuca y Kachiri (7c+ / 7 largos / 300 metros)”, la expedición transcurrió desde el 01 hasta el 22 de diciembre (2009) fecha en que llegamos a Santa Elena de Uairen después de dos días de travesía por río y por carro compartiendo con pemones y comiendo mucha sardina y casabe… toda una bonita aventura.

Un gran agradecimiento a la comunidad de Yunek: Julio, Alberto y Leonardo que apoyaron la expedición desde el primer momento.

Con esta línea ya se suman 11 rutas en Akopan… el paraíso arenistico de Venezuela.

Cheo García.
Fotografía: Boryslaw Szybinski, Maciej Dziedzic y Cheo Garcia.




















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